La obra de On Kawara estuvo comprometida con la consciencia personal e histórica del tiempo y el espacio. Así la presentaron en On Kawara—Silence, la retrospectiva que le dedicó el Museo Guggenheim de Nueva York en 2015, comisariada todavía con la supervisión del propio artista, quien no llegó a inaugurarla.

Silence expuso la amplia trayectoria de Kawara, desde 1964: las pinturas cotidianas (Today), el arte postal (I Got Up), los telegramas (I Am Still Alive), los mapas (I Went), los encuentros (I Met), los recortes de periódico (I Read), los calendarios (One Million Years). Su economía de medios es radical, pero mucho más meticulosa y precisa de lo que uno se imagina. Aunque se suele asociar a Kawara con el arte conceptual, su ingeniosa complejidad y su filosofía asumen un posicionamiento singular y único.

Algunas obras citadas

Figura 59. «One Million Years», (1970 y 1980), de On Kawara. Tinta sobre papel.

La obra One Million Years verbaliza la existencia de manera cósmica. Pasado está dedicado «a quienes han nacido y muerto»; y Futuro, «a la última persona». Cada una de las partes se compone de 12 volúmenes en archivadores de cuero, que recogen sendas listas en doscientas páginas con un millón de años divididos en quinientos años por página. La historia de la civilización humana ocupa solamente las diez últimas páginas de One Million Years-Past.

Las fechas representadas en One Million Years pasan de ser un elemento al alcance de la imaginación y se convierten en algo abstracto, al contrario de lo que ocurre con la concepción de un solo día en la serie Today.

Páginas 240 y 241

Figura 52. «Today» (1978), de On Kawara. Acrílico sobre lienzo. Museo Guggenheim. Nueva York, EE. UU.

Todo el conjunto de obras de la serie Today (pinturas, cajas, subtítulos, calendarios) compone un juego entre lenguaje y tiempo, siendo este representado por aquel. El texto se posiciona en un lugar privilegiado, puesto que su gran escala afecta al significado visual de la palabra y se convierte así en protagonista. Esta serie emplea el lenguaje como un medio de inscripción o documentación, casi perverso o aparentemente no funcional, en que el tiempo, tan ampliamente representado a lo largo de la historia, se reduce aquí a un par de grafías, con un poder superlativo, porque lo guardan en su verdad absoluta…

Página 186

Figura 1. «La amonestación de la instructora a las cortesanas», circa 380, atribuida a Gu Kaizhi. Tinta en seda. British Museum. Londres, Reino Unido

Barthes sostiene que el texto cobra más protagonismo en el arte a partir de la aparición del libro impreso, a mediados del siglo XV en Europa, donde el Renacimiento ya estaba plenamente implantado.

La renacentista Sofonisba Anguissola se retrató frecuentemente con un libro en la mano con el objetivo de hacer una declaración de intenciones. […] Las cartas también cobran un protagonismo que perdurará durante siglos y que, como los libros, connotan una posición social alta, al representar a alguien que sabe leer y escribir.

Páginas 13 y 50

Figura 7. «Dama leyendo una carta» (1663-64), de Johannes Vermeer. Óleo sobre lienzo. Rijksmuseum, Amsterdam, Países Bajos.

Figura 3. «El matrimonio Arnolfini» (detalle) (1434), de Jan van Eyck. Óleo sobre tabla. National Gallery, Londres, Reino Unido.

Figura 4. «La muerte de Marat» (detalle) (1793), de Jacques Louis David. Óleo sobre lienzo. Museos Reales de Bellas Artes, Bruselas, Bélgica.

La revolución de las vanguardias históricas supone una ruptura total con el lenguaje tradicional del arte: a principios del siglo XX los artistas logran la resignificación del texto como elemento básico en el arte. Se rompe la distinción entre texto e imagen y al equipararse signo verbal y signo visual, los receptores se convierten al mismo tiempo en lectores y espectadores.

Páginas 13 y 14

Figura 12. Movimiento Dadá (1919), de Francis Picabia. Tinta sobre papel. MoMA, Nueva York, EE. UU.

Figura 14. «L. H. O. O. Q.» (1930), de Marcel Duchamp. Grafito sobre huecograbado. Centre Pompidou, París, Francia.

Figura 20. «Il pleut» (1918) Caligrammes, Guillaume Apollinaire.

Un artista surrealista, René Magritte, da un paso más en el vínculo entre texto e imagen al relacionarlos a partir de elementos más teóricos ya que «reflexiona sobre la cuestión del lenguaje de un modo más explícito y representa el proceso semiótico en sus obras». En El palacio de las cortinas III, Magritte ha intentado igualar imagen y palabra, demostrando que ni la una ni la otra podrán representar jamás la realidad con exactitud. Una de sus obras más célebres La traición de las imágenes, situó a Magritte como referente directo para los artistas conceptuales, especialmente para los que basaron su obra en el texto.

Página 110

Figura 17. «El palacio de las cortinas III» (1929), de René Magritte. Óleo sobre lienzo. MoMA, Nueva York, EE.UU.

Figura 9. «Naturaleza muerta con el diario Le Jour» (1929), de Georges Braque. Óleo sobre lienzo. National Gallery of Art, Washington D. C., EE.UU.

Figura 18. «La traición de las imágenes» (1929), de René Magritte. Óleo sobre lienzo. Los Angeles County Museum of Art, California, EE. UU.

La representación textual sin texto está muy en boga en la década de los 60. Al tratarse el texto como un objeto completamente inmerso en la obra su ocultación forma parte de ese juego entre elementos visuales. Un buen ejemplo es Un coup de dés jamais n’abolirá le hasard (1969), de Marcel Broodthaers, quien se apropia del poema homónimo de Mallarmé, realizando una versión en la que sólo queda la arquitectura de las palabras: el texto se niega pero a su vez se reivindica su forma.

En la famosa Painting in Three Stanzas de Yoko Ono, lo que no ha aparecido todavía es la obra porque lo que la artista describe son las instrucciones para hacerla: «Termina cuando se cubre de hojas, termina cuando las hojas se marchitan, termina cuando se hacen cenizas y crece una nueva vid».

Página 138

Figura 30. «Un coup de dés jamais n’abolira le hasard» (1969), de Marcel Broodthaers. Libro de artista en 12placas de alumine. MoMA, Nueva York, EE. UU.

Figura 28. «Painting in Three Stanzas (de «Instructions for Paintings»)» (1962), de Yoko Ono. Tinta sobre papel. Sogetsu Kaikan, Tokio, Japón.

Figura 35. «Spatial Poem Nº1» (1965), de Mieko Somi. Mapa dibujado con plantilla, tarjetas impresas clavadas con alfileres y cajas de cartón. MoMA, Nueva York, EE. UU.

En 1968, en México, Kawara comenzó a registrar también su relación con el espacio con la serie I Went. Consiste en sellar con la fecha actual y dibujar con un bolígrafo rojo su itinerario en un mapa de la ciudad donde se encuentre en un día concreto. Un punto rojo simboliza el punto exacto donde se despierta; si sale de casa, trazará el recorrido e incluirá algunas anotaciones al margen.

Página 190

Figura 58. «I Went» (1968-1979), de On Kawara. Papel impreso, archivadores y plástico. Colección particular.

En la obra de Roy Lichstenstein M-Maybe la imagen queda aislada de la historieta a la que pertenece y es el texto el que condiciona y estrella el contenido visual.

Sin embargo, en la obra de George Brecht, Word Event, es el lenguaje el que define el acontecimiento ya que da nombre a una performance que el artista realizó en 1961. El término «palabra» tenía todo el protagonismo, trasladando el metalenguaje a los nuevos tipo de arte.

Páginas 114 y 245

Figura 24. «M-Maybe» (1965), de Roy Lichtenstein. Óleo y acrílico sobre lienzo. Wallraf-Richartz-Museum, Colonia, Alemania.

Figura 36. «Untitled [Strange Devices…]» (1955-60), de Ray Johnson.

Figura 29. «Word Event» (1961), de George Brecht. Tinta sobre papel.

El Libro bullonato (1927) de Fortunato Depero está considerado por muchos el primer libro objeto de la historia. Sin embargo, la crítica de arte Pilar Parcerisa considera que La Boite (1914) de Marcel Duchamp lo precede porque la noción de readymade lo convertía en objeto automáticamente. Sin embargo La Boîte es más una escultura y el Libro bullonato esta más concebido para ser visto y no leído, con grafías que remiten al futurismo y la publicidad.

Páginas 92 y 93

Figura 33. «Index 01 (serie Indexes)» (1972), de Art & Language. Textos sobre papel, fichas, archivadores, varias dimensiones. Documenta 5, Kassel, Alemania.

Figura 8. «Los estados del alma II: las despedidas» (1911), de Umberto Boccioni. Óleo sobre lienzo. MoMA, Nueva York, EE. UU.

Figura 11. «Libro bullonato» (1927), de Fortunato Depero. Impresión tipográfica sobre papel. Varios emplazamientos.

En 1966, Kawara inicia su serie I Read, íntimamente ligada a las pinturas de fechas ya que los recortes de periódico que selecciona, corta, pega en una hoja, anota y archiva para componerla, reflejan lo que ocurre fuera del estudio el día de la fecha representada en Today. […] Kawara compone un retrato histórico multilingüe con acontecimientos y sucesos de todos los ámbitos, aunque especialmente las artes, la política y los viajes espaciales.

Páginas 187 y 189
Figura 53. «I Read» (1966-1995), de On Kawara. Papel, tinta, archivadores y plástico. Colección del artista.

Para Joseph Kosuth «arte es la definición de arte». Como uno de los teóricos y artistas más importantes en cuanto a uso del texto en las artes visuales, su obra está muy influenciada por el lenguaje. La obra Titled expresa todas sus obsesiones metalingüísticas ya que presenta un juego del arte como idea al representar la definición de “definición”. En la obra Zero and Not cubrió todas las paredes de la galería con fragmentos de la obra Psicopatología de la vida cotidiana, de Sigmund Freud pero tachando todas las palabras con cinta adhesiva negra. El lenguaje está presente y a la vez queda negado.

Página 128

Tom Philips trabajó entre 1966 y 2016 en A Humument, un libro alterado basado en la novela victoriana A Human Document, en el que cubre con pintura muchas de las palabras para crear así nuevas historias y significados; en algunas páginas incluso recurre al metalenguaje con textos como «sólo la palabra describe la palabra».

Página 91

Figura 40. «Zero and Not» (1986), de Joseph Kosuth. Instalación.

Figura 32. «A Humument» (1984), de Tom Philips.

Figura 37. «Titled (Art as Idea [as Idea]) The Word “Definition”» (1966-68), de Joseph Kosuth. Fotografía. MoMA, Nueva York, EE. UU.

 

On Kawara inició una serie de dibujos en Francia en 1964 que continuó en Nueva York en otoño de ese mismo año. El conjunto conocido como Paris-New York Drawings consiste en 190 dibujos sobre papeles arrancados de un cuaderno. En ellos combina arquitecturas abstractas, símbolos impenetrables, objetos cotidianos, textos legibles e ilegibles y paisajes ficticios.

Kawara se erigió como uno de los fundadores del arte conceptual en Nueva York, en un momento marcado por el giro lingüístico que se estaba dando en la filosofía y la teoría crítica.

Página 105

Figura 43. «Paris-New York Drawing 125» (1964), de On Kawara. Grafito y lápiz de color sobre papel. Colección del artista.

En la celebérrima pieza de Joseph Kosuth Una y tres sillas se filosofa profundamente sobre qué es la realidad. Presenta la fotografía de una silla (significante o imagen acústica), una silla real (significado o concepto representado por el significante) y la definición de silla (signo o combinación del concepto y de la imagen acústica). La influencia de la lingüística de Saussure es indiscutible y también recuerda a Magritte.

Página 127

Figura 25. «Una y tres sillas» (1965), de Joseph Kosuth. Sillas de madera, fotografía de silla y ampliación fotográfica de definición. MoMA, Nueva York, EE. UU.

La obra de On Kawara, Location, aunque legible, se plantea como un código desde el principio. Sabemos que son unas coordenadas pero no conocemos la ubicación exacta hasta que no la desciframos en un mapa. El Gran Erg Oriental es una zona deshabitada en el desierto del Sahara situada entre Túnez y Argelia, un no-lugar, un vasto espacio vacío e impreciso pero que tiene algo evocador.

Página 137

Es una de las pocas obras de Kawara en las que el artista no está ni ha estado presente, justo lo contrario a sus series I Got Up, I Went, I Met y, por supuesto, I Am Still Alive. Desde 1968 envía a diario una postal de la serie I Got Up, preparada con esmero. Para la declaración I Am Still Alive, Kawara prefiere los telegramas; y para los itinerarios I Went, los mapas.

Página 231

Figura 51. «Location» (1965), de On Kawara. Acrílico cobre lienzo. Van Abbenmuseum, Eindhoven, Países Bajos.

Figura 56. «I Got Up» (1969), de On Kawara. Postal. Colección privada.

Su segunda serie más larga fue I Am Still Alive pero se vio obligado a dejar de crearla por la desaparición del telegrama como tecnología (pero no de su existencia como artista). «Sólo la muerte termina con la obra de un artista», declaró Kawara una vez, como no podía ser de otra manera, tras cinco décadas pintando fechas a diario y periodos interminables registrando de manera fidedigna su vida cotidiana.

Página 235

Figura 54. «I Am Still Alive» (1973), de On Kawara. Tinta sobre telegrama. MoMA, Nueva York, EE. UU.

Patricia Martin Rivas ha escrito una trayectoria vital y artística de On Kawara por primera vez en español. Como no podía ser de otra manera, al mismo tiempo describe la evolución del uso del texto en el arte y pone en contexto la obra de Kawara en la historia del arte y, especialmente, en el nacimiento y desarrollo del arte conceptual.

 

Formato  10,5×20 cm
Encuadernación — Rústica
Nº de páginas — 290
ISBN — 978-84-946897-4-1
Precio — 15 €

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