Al despertar Gregor Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró convertido en un monstruoso insecto.  

Hace diez años tuve la fortuna de conocer a don Juan Matus, un indio yaqui del noroeste de México. Entablé amistad con él bajo circunstancias en extremo fortuitas. Estaba yo sentado con Bill, un amigo mío, en la terminal de autobuses de un pueblo fronterizo en Arizona. Guardábamos silencio. Atardecía y el calor del verano era insoportable. De pronto, Bill se inclinó y me tocó el hombro.  
– Ahí está el sujeto del que te hablé- dijo en voz baja. 
Ladeó casualmente la cabeza señalando hacia la entrada. Un anciano acababa de llegar.  
– ¿Qué me dijiste de él?- pregunté.  
– Es el indio que sabe del peyote, ¿te acuerdas?  

The black unicorn is greedy.  
The black unicorn is impatient. 
The black unicorn was mistaken  
for a shadow  
or symbol 
and taken  
through a cold country  
where mist painted mockeries 
of my fury.  
It is not on her lap where the horn rests  
but deep in her moonpit   
growing. 
The black unicorn is restless 
the black unicorn is unrelenting  
the black unicorn is not 
free.  

Visto desde aquí  
desde mi balcón 
la dama  
parece 
un arlequín
en cuyo traje  
se turnan  
la lechuza y la nieve.

Es verdad; pues reprimamos  
esta fiera condición, 
esta furia, esta ambición  
por si alguna vez soñamos.  
Y sí haremos, pues estamos 
en mundo tan singular   
que el vivir sólo es soñar  
y la experiencia me enseña 
que el hombre que vive sueña  
lo que es hasta despertar.  
Sueña el rey que es rey, y vive   
con este engaño mandando,  
disponiendo y gobernando; 
y este aplauso que recibe  
prestado, en el viento escribe, 
y en cenizas le convierte  
la muerte (¡desdicha fuerte!);
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar  
en el sueño de la muerte! 
Sueña el rico en su riqueza   
que más cuidados le ofrece; 
sueña el pobre que padece 
su miseria y su pobreza;  
sueña el que a medrar empieza
sueña el que afana y pretende,   
sueña el que agravia y ofende;
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,  
aunque ninguno lo entiende. 
Yo sueño que estoy aquí 
destas prisiones cargado  
soñé que en otro estado 
más lisonjero me vi. 
¿Qué es la vida? Un frenesí.  
¿Qué es la vida? Una ilusión, 
una sombra, una ficción, 
y el mayor bien es pequeño;  
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.  

En el arte viejo el escritor escribe textos.  
En el arte nuevo el escritor hace libros. 
El arte viejo supone que la palabra impresa, está impresa en un espacio ideal.  
El ate nuevo sabe que el libro es un objeto de la realidad exterior, sujeto a condiciones objetivas de percepción, existencia, intercambio, consumo, utilización, etc.  

El lenguaje del arte nuevo es radicalmente distinto al cotidiano. Desatiende las intenciones, la utilidad, y se vuelve sobre sí mismo, se investiga a sí mismo, en busca de formas que den nacimiento a, se acoplen con, se desplieguen en secuencias espacio-temporales. 
Para los autores del arte nuevo, el lenguaje es un enigma, una dificultad.   
En el arte viejo se escribe «te quiero» creyendo que la frase quiere decir «te quiero».  
En el arte nuevo no se quiere a nadie. 
En el arte nuevo no puede quererse a nadie.  
Sólo en la vida real puede quererse a alguien.  
No es que el arte nuevo carezca de pasiones.   
Todo él es sangre que mana de la herida que el lenguaje ha abierto en los hombres.

No hay ni habrá ya nueva literatura. 
Habrá tal vez nuevas maneras de comunicar que incluyan al lenguaje o basadas en él. 
En tanto que medio de comunicación, la literatura será siempre vieja literatura.

Geryon was a monster everything about him was red 
Put his snout out of the covers in the morning it was red  
How stiff the red landscape where his cattle scraped against  
Their hobbles in the red wind 
Burrowed himself down in the red dawn jelly of Geryon’s   
Dream  

Siempre que en algún monasterio de Kyoto o de Nara me indican el camino de los retretes, construidos a la manera de antaño, semioscuros y sin embargo de una limpieza meticulosa, experimento intensamente la extraordinaria calidad de la arquitectura japonesa. Un pabellón de té es un lugar encantador, lo admito, pero lo que sí está verdaderamente concebido para la paz del espíritu son los retretes de estilo japonés. Siempre apartados del edificio principal, están emplazados al abrigo de un bosquecillo de donde nos llega un olor a verdor y a musgo; después de haber atravesado para llegar una galería cubierta, agachado en la penumbra, bañado por la suave luz de los shoji y absorto en tus ensoñaciones, al contemplar el espectáculo del jardín que se despliega desde la ventana, experimentas una emoción imposible de describir.

Un grito lejano resuena a través de las calles de guijarros a través de los sótanos grises sube por las escaleras hacia un ventoso cielo azul.  
—¡El exterminador!
 
Lo que dejó a Audrey con la boca abierta fue la seguridad inmediata de que aquel hombre no se movía por dentro no movía una fracción de pulgada por nadie y su inmovilidad física acumulaba una fuerza que Audrey podía notar como un campo eléctrico.
  
Fue en Monterrey México una plaza una fuente un café. Me había detenido junto a la fuente para anotar una frase en mi agenda: «fuente seca plaza desierta papel plateado al viento ecos deshilachados de una ciudad distante». 

Mira, no pido mucho  
solamente tu mano, tenerla 
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas  
para entrar en tu mundo, ese trocito 
de azúcar verde, de redondo alegre.  
¿No me pretas tu mano en esta noche  
de fin de año, de lechuzas roncas? 
No puedes, por razones técnicas. Entonces  
la tramo en aire, urdiendo cada dedo  
el durazno sedoso de la palma   
y el dorso, ese país de azules árboles. 
Así la tomo y la sostengo, como 
si de ello dependiera  
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones, 
el canto de los gallos, el amor de los hombres.  

La verdad es esta: Que soy mujer, que nací en tal parte (San Sebastián), hija de Fulano (el capitán don Miguel de Eráuso) y Zutana (doña María Pérez de Galarraga y Arce); que me entraron a tal edad (cuatro años) en tal convento (el de San Sebastián el Antiguo), con Fulana (doña Úrsula de Unzúa y Sarasti) mi tía; que allí me crié, que tomé el hábito y tuve noviciado; que estando para profesar, por tal ocasión, me salí; que me fui a tal parte, me desnudé, me vestí, me corté el cabello, partí allí y acullá; me embarqué (a América), aporté, trajiné, maté, herí, maleé, correteé…

Todas las mentes son una sola.

El otro arte, capaz de evolución, radica también en su periodo espiritual, pero no sólo es eco y espejo de él sino que posee una fuerza profética vivificadora, que puede actuar amplia y profundamente. La vida espiritual a la que también pertenece el arte y de la que el arte es uno de sus más poderosos agentes, es un movimiento complejo pero determinado que conduce hacia delante y hacia arriba. Este movimiento es el del conocimiento

Biblioteca.

«A veces me sentaba en la hamaca para balancearme con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en un éxtasis purísimo. No era más una niña con un libro: era una mujer con su amante».

En Felicidad clandestinaClarice Lispector

«Cierta intoxicación es imprescindible para que pueda existir algún tipo de percepción o actividad estética».

Friedrich Nietzsche

Remember the future…

It was a bright cold day in April and the clocks were striking thirteen.
Who controls the past controls the future. Who controls the present controls the past.
Don’t you see that the whole aim of Newspeak is to narrow the range of thought? In the end we shall make thoughtcrime literally impossible, because there will be no words in which to express it.
Because if thought corrupts language, language can also corrupt thought.  

your neighborhood  
Electric circuitry has overthrown the regime of space and time and pours upon us instantly and continuously the concerns of all other men. It has reconstituted dialogue at a global scale. Its message is Total Change, ending psychic, social, economic, and political parochialism. The old civic, state, national groupings have become unworkable. Nothing can be further form the spirit of the new technology than «a place for everything and everything in its place». You can’t go home again.  
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