Alejandro Krawietz y urbano Betencourt en el Encuentro Europa-Canarias-América de la UNED

Europa-Canarias-AméricaCentro Asociado UNED en Tenerifec/ San Agustín, 3038201 San Cristóbal de La Laguna30 de septiembre de 2025
Entre el 29 de septiembre y el 3 de octubre de 2025 se ofreció en la sede de la UNED en Tenerife un curso de extension universitaria titulado Encuentro Europa-Canarias-América en el que participaron como ponentes Alejandro Krawietz y Urbano Bettencourt, autores de esta casa.
Entre el 29 de septiembre y el 3 de octubre de 2025 se ofreció en la sede de la UNED en Tenerife un curso de extension universitaria titulado Encuentro Europa-Canarias-América en el que participaron como ponentes Alejandro Krawietz y Urbano Bettencourt, autores de esta casa.
Canarias ha sido puente y umbral entre Europa y América desde la conquista de las islas por la Corona española en el siglo XV. Umbral que desde entonces se llenó de viajeros, comerciantes e influencias diversas -africanas, portuguesas, americanas, inglesas, alemanas- y de visiones: paraíso, frontera, colonia, puerto franco, laboratorio, karavasar, ultraperiferia... Canarias ha de entenderse desde los conceptos de transnacionalidad o transculturalidad, desde los traslados y las travesías, como un territorio que está siempre en proceso y en tránsito.
Canarias ha sido puente y umbral entre Europa y América desde la conquista de las islas por la Corona española en el siglo XV. Umbral que desde entonces se llenó de viajeros, comerciantes e influencias diversas -africanas, portuguesas, americanas, inglesas, alemanas- y de visiones: paraíso, frontera, colonia, puerto franco, laboratorio, karavasar, ultraperiferia... Canarias ha de entenderse desde los conceptos de transnacionalidad o transculturalidad, desde los traslados y las travesías, como un territorio que está siempre en proceso y en tránsito.
El martes 30 de septiembre tuvo lugar la mesa de Lengua y Literatura del Encuentro. Entre las corrientes y el naufragio, la isla —«mundo abreviado», «piedra de memoria», según la expresión del poeta azoriano Vitorino Nemésio— construye sus vías de comunicación: sus anhelos de pertenencia, de conformación de una comunidad. En el caso de Canarias, la comunidad lingüística adquiere un rango decisivo, pues el camino de ida y vuelta, el camino de las mareas que van y que regresan entre las dos orillas atlánticas —mientras sigue un rumbo marcado por la naturaleza, por las corrientes oceánicas— compone un espacio comunitario: un modo de expresar el ser y el mundo que nos habla desde el lenguaje mismo, desde su capacidad para nombrar y desde su capacidad para revelar. Desde la Cátedra Canarias-América se quiso reflexionar sobre esa experiencia de comunidad. La catedrática Dolores Corbella propuso recorrer el espacio del viaje oceánico en el que se trenzó la gran «comunidad lingüística con las tierras americanas». El escritor y crítico venezolano Antonio López Ortega habló de esa misma idea de viaje —de lugar en movimiento, de tiempo en marcha— que se encuentra en la poesía de su país que ha florecido en Europa. Por su parte, el poeta azoriano Urbano Bettencourt recordó los vínculos generados entre la poesía de Canarias y la de Azores propiciados por la muestra Californias perdidas, una selección de poetas y poemas de aquel archipiélago traducidos por poetas de Tenerife, sin olvidar los ensueños simbólicos que proyectan esas «Californias». Finalmente, el escritor Alejandro Krawietz, coordinador de la mesa, hizo un recorrido por el concepto de la «estiba cultural» necesaria pero que ese viaje, el viaje de las islas, pueda transformar el naufragio en una comunidad creativa en constante tránsito.
El martes 30 de septiembre tuvo lugar la mesa de Lengua y Literatura del Encuentro. Entre las corrientes y el naufragio, la isla —«mundo abreviado», «piedra de memoria», según la expresión del poeta azoriano Vitorino Nemésio— construye sus vías de comunicación: sus anhelos de pertenencia, de conformación de una comunidad. En el caso de Canarias, la comunidad lingüística adquiere un rango decisivo, pues el camino de ida y vuelta, el camino de las mareas que van y que regresan entre las dos orillas atlánticas —mientras sigue un rumbo marcado por la naturaleza, por las corrientes oceánicas— compone un espacio comunitario: un modo de expresar el ser y el mundo que nos habla desde el lenguaje mismo, desde su capacidad para nombrar y desde su capacidad para revelar. Desde la Cátedra Canarias-América se quiso reflexionar sobre esa experiencia de comunidad. La catedrática Dolores Corbella propuso recorrer el espacio del viaje oceánico en el que se trenzó la gran «comunidad lingüística con las tierras americanas». El escritor y crítico venezolano Antonio López Ortega habló de esa misma idea de viaje —de lugar en movimiento, de tiempo en marcha— que se encuentra en la poesía de su país que ha florecido en Europa. Por su parte, el poeta azoriano Urbano Bettencourt recordó los vínculos generados entre la poesía de Canarias y la de Azores propiciados por la muestra Californias perdidas, una selección de poetas y poemas de aquel archipiélago traducidos por poetas de Tenerife, sin olvidar los ensueños simbólicos que proyectan esas «Californias». Finalmente, el escritor Alejandro Krawietz, coordinador de la mesa, hizo un recorrido por el concepto de la «estiba cultural» necesaria pero que ese viaje, el viaje de las islas, pueda transformar el naufragio en una comunidad creativa en constante tránsito.
