Yoko Tawada presentó ”Escamígera“ en La Escalera, en Berlín

La presentación de Escamígera en Berlín fue en la librería La Escalera, un lugar un poco escondido, paralelo, casi podría decirse que borgiano, porque tiene algo de fantástico, de espejo, de nos quitamos las máscaras. Sita en un bajo minúsculo al que se accede por un patio, forradas de libros sus paredes, algunos los alcanzas con la escalera de madera maciza que le da nombre. Yoko fue tan puntual que tuvimos que hacer tiempo con una taza de té. Parecía que no había nada preparado y de repente ya estaban las sillas dispuestas y los libros expuestos y llegó gente: de habla hispana, periodistas, la adorable librera con mayúsculas Margarita Rubi, un señor que había dirigido un Instituto Cervantes, el músico experimental Kriton Klingler‑Ioannides, Bibiana Candia y la albacea literaria de Dambudzo Marechera, Flora Veit-Welt. por supuesto Pepe Pizzi y Germán estaban allí. Y Fernando Lasarte Prieto, el traductor. No grabé nada. Puse el teléfono en una estantería y creo que se grabó la breve introducción que hizo Pepe, eso es todo.
Todos estaban sentados mirando hacia la ventana, algunos en semicírculo y otros de frente. Yoko estaba sentada donde está la mesa, flanqueada por Fernando y por mí; y al lado de Fernando se sentó Flora, invitada de honor. La presentación fue en español, alemán, un poco de inglés e incluso japonés porque la autora leyó algunos fragmentos del original. Fernando contó lo mucho que se había sentido identificado con la obra ya que la protagonista se dedica a su profesión, la traducción simultánea. El asunto del lenguaje y la traducción son cruciales en el cuento Escamígera, hasta el punto de que la existencia misma está condicionada por ellos.
