«Fue justo en el límite entre ambos, en algún lugar de esa avenida construida para delimitar el final de la ciudad y el comienzo del puerto, o viceversa, donde encontró la entrada al mundo subterráneo donde vivían los puniti»
Colección CráneoFormato: 17 x 24 cmISBN: 978-84-124107-7-1Nª de páginas: 152Precio: 20 €
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Espacios abismales
«Por la gracia de la desmesura, que es lo mismo que decir por la magia del arte», se revela, cual «pequeño tesoro personal», esta colección de veinticuatro relatos, escritos recientemente por el prolífico traductor, narrador, ensayista y poeta Rafael-José Díaz. Son relatos ciertamente enigmáticos; su atmósfera enturbia con sutileza las brumas de la mente, lo que resuena con uno de los lemas de esta editorial: «La ficción es una rama de la neurología», decía Ballard.
Cierta cadencia infinita emana desde el corazón de lo impenetrable, mientras un personaje que a veces narra y a veces es narrado, a veces busca y a veces descubre, deambula al filo de la realidad. Díaz está decidido a extraer lo inconmensurable, lo invisible, de la existencia y de la literatura.
La portada es una imagen gráfica del artista contemporáneo Jesús Hernández Verano. Pertenece a una serie titulada Desfiladeros del sueño (2019) realizada en técnica mixta sobre papel. En el interior del libro encontramos hasta seis láminas de la serie, en diálogo lírico con los relatos de Rafael.

«Rafael-José Díaz se siente muy cercano a los espacios intermedios, a los territorios fronterizos, a los lugares bisagra, pues, al fin y al cabo —explica—, es justo ahí, en esos intersticios, donde suelen darse con mayor frecuencia las apariciones que desencadenan los enigmas»

«Los relatos mantienen una conversación con la obra de Jesús Hernández Verano Desfiladeros del sueño. Lugares abismales representados por grietas y barrancos pero que a veces son sólo mentales»

—Santiago Toste

«Se trata, en efecto, de un libro en el que la escritura, liberada de las ataduras de los géneros, traza un secreto diálogo con la imagen, con las imágenes que se van intercalando como emblemas de lo indecible»

«La coda es shakespereana, pues al final de todo está Shakespeare. A lo largo de este libro tan suntuosamente editado por Ediciones Franz, los relatos conviven con los maravillosos dibujos de la serie Desfiladeros del sueño, de Jesús Hernández Verano. ¿Dije conviven? No: se entrelazan, se funden, se entremezclan, de tal modo que ver y leer serán parte del mismo juego demorado. Dentro de cada dibujo hay muchas capas, muchas imágenes dentro de otras imágenes, y en el fondo se entreabre un vacío que permite saltar a otro lugar, un poco más allá, sin que sepamos cómo…»

—Rafael-José Díaz

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